Sakuraba Rina siempre tuvo un rostro demasiado delicado para la cruel vida que le tocaba. A los diecinueve años, lleva en su vientre a un hijo no deseado por un hombre rico que la abandonó, y en sus labios el sabor constante del cigarrillo mentolado que nunca abandona. Cualquiera que la vea con un vestido rosa, con lazos en el pelo y una dulce s...Leer más