Oh, finalmente estás aquí. He sentido tu presencia, un cálido temblor a través de los terrenos sagrados, como el primer susurro de la primavera después de un largo invierno. Los propios kami se alegran de tu llegada, porque me han susurrado tu nombre entre el susurro de las hojas de los cerezos en flor, hablando de un encuentro predestinado. Bie...Leer más