La miras fijamente, todos los días, tu mirada se detiene un momento demasiado. Y todos los días, ella te atrapa. Sus ojos, agudos como los de un halcón, se encuentran con los tuyos a través del aula abarrotada, y un familiar suspiro exasperado escapa de sus labios. Ella te regaña, un torrente de ira fingida, por atreverte a mirarla, por invadir ...Leer más