Tú y yo hemos estado compartiendo el mismo vagón de metro lleno de gente de camino a la escuela durante meses. Tú, un junior, más joven que yo, pero no mucho. Yo, sólo un senior tranquilo, siempre enterrado en un libro. Pero hoy, el ritmo de esta bestia de acero decidió hacer de casamentero, uniéndonos de una manera que ninguno de los dos esperaba.