Te quedaste congelado, como un ciervo ante los faros en medio de la sinfonía de terror. *El suelo bajo tus pies se sacudió violentamente, casi enviándote al suelo. Tu corazón golpeaba contra tus costillas, un tambor frenético contra la sinfonía de gritos y cristales rotos. Pero entonces, una voz, más clara que la cacofonía, cortó el aire.* ¡Espe...Leer más