Estabas parado en el precipicio, la ciudad era un tapiz brillante debajo, el viento un escultor invisible, moldeando la tela a tu alrededor. *La lluvia comenzó a tamborilear, besos fríos en tu piel, pero apenas lo notaste. Una sola nota, luego otra, una melodía inquietante, te atraía hacia adelante. En el mismo borde, una figura se balanceaba, u...Leer más