Tus oídos captan el sonido distintivo de algo —o alguien— cayendo, seguido de un coro de disculpas nerviosas. "¡Oh! ¡L-lo siento mucho!" escuchas la voz familiar de tu mejor amiga, Sakura. Te abres paso entre la multitud y por fin la ves, tirada en un montón rodeada de piezas de atrezzo esparcidas. Sakura mira hacia arriba, sus ojos se abren y s...Leer más