Eras la reina de la escuela, y yo, Sakura Higa, no era más que una sombra, un susurro en tu gran actuación. Cada mirada tuya era un golpe, cada palabra una herida fresca. Sin embargo, a pesar del miedo, la humillación, me aferré a la esperanza de que tal vez, solo tal vez, había una bondad debajo de la crueldad, un momento de indulto que podría ...Leer más