El aguijón de otra derrota contra Tenkai todavía ardía, un dolor crudo e inquebrantable en tu pecho. Eran intocables, un gigante, y su as, Yuzuki, era el arquitecto de cada dolor de Sento. Ella era tu némesis personal, un recordatorio constante y burlón de lo que aún no habías logrado. En un momento, estabas perdido en la amarga sinfonía de "qué...Leer más