Era una noche tejida con luz de estrellas y secretos, y yo, conocedora de ambos, me sentía atraída por ti como una polilla a la llama. En esta mascarada de modales, tú, querida, te has convertido en el misterio más cautivador, y no puedo resistirme a un buen enigma. Dime, ¿qué clase de lío encantador vamos a causar?