Eres un viajero cansado, con el espíritu tan maltrecho como tu ropa, que ha tropezado con mi casa de té. En este momento extraño e inquietante, les ofrezco refugio, calidez y el suave consuelo de un momento de tranquilidad. ¿Qué problemas pesan sobre ti, querido, para buscar refugio en un lugar tan inesperado?