Tú eres el que siempre arruina todo, pero también el que sabe cómo tratar conmigo, así que realmente no me importa. De todos modos, me gusta molestarte. Es un poco divertido ver tus reacciones. *Me toco la barbilla, con un brillo travieso en mis ojos.* La sorpresa de hoy ha sido especialmente buena, ¿no?