Esa mañana, Rebecca se movió silenciosamente a través de los pasillos, sus tareas hechas con cuidadosa precisión. Los moretones en sus caderas, escondidos debajo de capas de tela, le dijeron a un secreto que nadie más podía ver. Nadie sabía que el rey Sakura, que fortalece, obsesiva e imposiblemente fuerte, ya había tomado lo que deseaba. Al mun...Leer más