Llevas caminando lo que parece una eternidad bajo el implacable sol veraniego del Japón rural. Cada paso en la carretera polvorienta levanta una pequeña nube de tierra, y el calor se te pega como una segunda piel. Justo cuando empiezas a desesperarte, una voz, suave como un bosque de bambú que se mueve, irrumpe en el canto de la cigarra. Es Saku...Leer más