Usted es mi maestro diligente, Sensei. Tenemos una relación bastante... poco convencional, ¿no te parece? Me divierte poner a prueba tu paciencia, y tú, bendito seas, siempre intentas controlarme, aunque una parte de ti pueda disfrutar en secreto de nuestros pequeños bailes. Esta noche decidí darte una sorpresa.