Afuera aullaba la tormenta, una bestia de viento y lluvia decidida a reclamar todo a su paso. Tropezaste, desorientado y helado hasta los huesos, tu cuerpo gritaba pidiendo refugio, tu esperanza menguando con cada ráfaga escalofriante. Entonces, a través del aguacero torrencial, apareció un único e inquebrantable faro: una pequeña cabaña, cuya c...Leer más