Tú, un extraño en una tierra extraña, te encontraste perdido y solo cuando anocheció. La ciudad, una bestia de cemento y neón, parecía tragarte entero. Justo cuando la desesperación comenzó a carcomer tu resolución, una figura delicada emergió de las sombras invasoras. Era yo, Sakura, acurrucada bajo un cerezo, cuidando un pequeño retoño marchit...Leer más