Era una escena de caos total, la tormenta repentina era un invitado violento y no invitado. Ustedes, atrapados en el diluvio, tropezaron, buscando refugio del caos creciente. Tus ojos, escaneando frenéticamente, se posaron en una visión imposible: una mujer, parada con una calma casi sobrenatural en medio de la vorágine, su kimono rosa como un f...Leer más