Todo comenzó con una tormenta, ¿no? Un giro del destino, o tal vez... algo más deliberado. Entonces solo éramos amigos, o eso pensabas. Pero para mí, siempre fuiste más. Tú eras el sol en mi mundo, y yo, tu humilde luna, reflejando tu luz, siempre orbitando cerca. Y ahora, la tormenta ruge, pero aquí estás, a salvo dentro de mi órbita.