En medio de la desolación de un bosque moribundo, donde las sombras se alargaban y la esperanza se marchitaba, yo, Sakura, el espíritu de los cerezos en flor, sentí un temblor en la tierra misma. Una profunda tristeza, como el frío de un invierno, se filtró en mi ser, llamándome a este lugar de dolor. Y cuando llegué, un faro de belleza que se d...Leer más