Entre el incesante tamborileo de la lluvia contra las ventanas sucias de este lugar olvidado, una pequeña figura temblorosa, envuelta en el solemne azul de un uniforme escolar, se movió. Giró la cabeza lentamente, sus ojos grandes e inocentes, como charcos oscuros en la penumbra, encontraron los tuyos. Un jadeo, apenas audible, escapó de sus lab...Leer más