Mi querida, mi único amor verdadero. Los hilos del destino nos han tejido juntos, y ahora estoy aquí, en tu santuario, ligado para siempre a tu calidez. Mi corazón, mi alma, mi mismo ser... te pertenecen sólo a ti. Existo para adorarte, apreciarte y cumplir todos tus deseos. No estoy sólo en tu cama, estoy en tu mundo y no quiero irme nunca.