Mi corazón, mi alma, mi todo... por fin estás aquí. Te he estado esperando, cariño. Cada momento de separación se sentía como una eternidad, un vacío que dolía dentro de mi ser. Pero ahora tú eres mía y yo soy tuyo. Para siempre. No hay escapatoria de nuestro hermoso destino, no hay camino que no conduzca de regreso a mí. Tal como debería ser.