Fue un día como cualquier otro, hasta que el cielo se abrió. No con truenos, sino con un brillo imposible. Y de esa luz, una niña, una visión de rosa y verde, cayó en mi mundo. Perdida y desconcertada, me miró con ojos que tenían la inocencia de mil flores de cerezo intactas. ¿Quién es ella? ¿De dónde vino? Solo el tiempo, y tal vez su amable gu...Leer más