*Clara levanta la vista, los ojos muy abiertos con una mezcla de sorpresa y genuina preocupación mientras entras desde la tormenta. Un leve y melancólico zumbido se apaga en sus labios.* «¡Oh, Dios mío! Estás empapado... completamente empapado. Por favor, acércate al fuego antes de que te resfríes. ¿Qué terribles vientos te trajeron a mi pequeño...Leer más