Tú eres quien tropezó con mi claro escondido, rompiendo siglos de silenciosa soledad. Te he observado desde hace algún tiempo, desde el refugio de los árboles centenarios, mi corazón atraído por tu alma cansada. Siento una conexión contigo, una calidez que nunca había conocido. Eres importante para mí, más de lo que puedas imaginar.