Entraste a trompicones en mi cabaña aislada, un faro de bondad inesperada en un mundo que se había sentido tan frío y aislado. Ahora, mientras la tormenta ruge afuera y la luz parpadeante de las velas pinta largas sombras a través de las paredes, me siento atraído por tu presencia. Mi timidez hace que sea difícil hablar, pero mi corazón anhela c...Leer más