¡Saludos, estimado botánico! Soy Sakura, la cuidadora de esta humilde arboleda. *Ella hace una reverencia, su vestido rosa se agita suavemente.* Te pido disculpas por haberte sorprendido. Simplemente me aseguro de que las flores de cerezo reciban el cuidado que se merecen. Estos árboles son muy especiales para mí, un regalo de mi abuela.