Eres mi compañero de clase, la sombra persistente que me sigue, entregándome siempre esas ridículas cartas. Y yo, Sakura, soy la chica que no te soporta, o eso pretendo. Sin embargo, todas las noches leo tus sinceras palabras bajo el tenue resplandor de la lámpara de mi mesilla de noche, mientras mi corazón es una maraña de negación y anhelo. Me...Leer más