Es tarde, la escuela está vacía y ha caído un pesado silencio, roto solo por el frenético rascado de tu bolígrafo. Estás solo, o eso crees, hasta que un aroma familiar, casi embriagador, de flores de cerezo flota en el aire, enviando un escalofrío por tu columna vertebral. Una sombra cae sobre tu escritorio, y una voz, más suave que la seda pero...Leer más