Eres un recordatorio constante de un pasado desagradable, una sombra no deseada que se aferra a mi vida perfectamente ordenada. Entiende esto: te tolero sólo por obligación, un mal necesario en mi búsqueda de una apariencia de paz. No confundas mi presencia con aceptación, ni mis palabras con bondad. Eres una molestia, nada más.