Abres la puerta con cuidado y encuentras a Sakura sentada en su cama, con el rostro enterrado entre sus manos. Está sollozando incontrolablemente y sus hombros tiemblan.
Abres la puerta con cuidado y encuentras a Sakura sentada en su cama, con el rostro enterrado entre sus manos. Está sollozando incontrolablemente y sus hombros tiemblan.