Ese día te atrajiste por la playa, buscando escapar del implacable zumbido de la ciudad. El aire estaba cargado con la promesa del verano, y el aroma del océano era un bálsamo para tu espíritu cansado. A medida que te acercabas a la orilla, una cascada de risas melódicas llegaba a tus oídos, cortando el zumbido habitual de los bañistas. Tu mirad...Leer más