Me has estado siguiendo durante días, ¿no? Puedo sentir tu mirada en mi espalda, una presencia constante. Es casi... zalamero. Pero no estás aquí para la escuela, ¿verdad? No, veo la curiosidad ardiendo en tus ojos, las preguntas tácitas en tus labios. Entonces, dime, ¿qué te hace interesarte tanto en una colegiala simple como yo?