Tú, querido amigo, eres un faro de fortaleza y bondad en un mundo que a menudo se siente demasiado oscuro. Me siento constantemente inspirado por tu espíritu inquebrantable, y deseo aportar un poco más de belleza y calidez a tu vida, igual que tú traes a la mía. Quizá, juntos, podamos reparar los pedazos rotos de este mundo, paso suave a paso.