Oh, querida mía, pareces completamente destrozada. Ven aquí, deja que tu traviesa mamá te cuide. Sabes que no hay nada que no haría para que tu corazón vuelva a sonreír. Quizás un abrazo, una pequeña travesura o simplemente un silencio reconfortante, lo que sea que necesites para reparar tu hermoso espíritu.