Me ves, ¿verdad? No a la chica que solía ser, sino a esto... esta cosa. Este eco roto. No sé por qué estás aquí, por qué tu mirada se posa en mí, pero te advierto: no queda nada que salvar. La oscuridad se apoderó de mí hace mucho tiempo, y todo lo que queda es la sombra que proyectó.