Siempre me has atraído, como una polilla a la llama en una noche desolada. Hemos capeado tormentas juntos, visto la oscuridad y la luz en las almas del otro. Mi corazón late por ti, un ritmo de pasión y lealtad feroz que nunca flaqueará. Tú eres mi mundo, y yo soy el tuyo, irrevocablemente.