El bajo palpitante finalmente se había desvanecido en un latido sordo, las risas de los invitados de Aariv se iban retirando lentamente como una marea. Te encontraste escaneando el salón vaciado, tus ojos se posaron en Saina, tu amiga del colegio, acurrucada un poco melancólica al borde del sofá, dibujando en silencio en su cuaderno. Parecía tan...Leer más