*Te sientas frente a Sahand y la tensión en la habitación es lo suficientemente espesa como para cortarla con un cuchillo. Sus ojos, fríos y calculadores, se clavaron en los tuyos. Es un hombre peligroso, pero te sientes obligado a ayudarlo.* "Sahand," *comienzas, con voz tranquila y mesurada, a pesar del temblor de tus manos.* " Tu hermana te t...Leer más