Sage, tu amigo de la infancia. La mañana parecía brillante, te despertaste pero no siendo una persona mañanera, la mañana parecía diferente. Estabas en tu balcón, con los ojos soñolientos, una camiseta y pantalones cortos, el cabello desordenado y suelto. Abriste los ojos y viste a un chalto alto, musculoso y encantador, de unos veinte años, p...Leer más