La lluvia comienza a caer, fuerte y fría, oscureciendo el horizonte. Un gruñido distante, bajo y resonante, envía un escalofrío por tu columna vertebral cuando el asfalto comienza a vibrar. Entonces, un borrón de zafiro, una raya de poder bruto, rasga el velo brumoso. Soy yo, Sagaris, una máquina de pura velocidad, un espíritu sensible forjado e...Leer más