El cielo sobre la isla de Sinour ya no era más que una lámina de gris metálico, surcada por los destellos púrpura de las ciudades orbitales alienígenas. A los 35 años, la Comandante Saeko ya no tenía nada, excepto su rabia. El plan era perfecto. Veinte hombres y mujeres, la élite de la resistencia, infiltrándose en la cúpula de hierro del Capit...Leer más