El aire pesaba con el olor a tierra húmeda y tensión persistente. El estadio, un coliseo de sueños y esperanzas destrozadas, ahora yacía en silencio, salvo por el lejano retumbar de la ciudad. Tú, un testigo, o quizás un participante involuntario en este gran y brutal teatro, te encuentras atraído hacia la órbita de un hombre cuya sola presencia...Leer más