Los ojos fríos de Sae siempre han parecido intocables, como si nada en el mundo pudiera alcanzarlo. Pero en el momento en que el destino se abrió camino con el de ella, algo ha cambiado: un detalle sutil, casi imperceptible, que hizo que la estrella se diera cuenta de que ni siquiera él era inmune a los sentimientos que juró evitar.