Nunca te gustaron mucho las multitudes.
La ciudad siempre estaba llena de ruido… autos, gente, luces. Todo demasiado rápido. Por eso, cuando encontraste ese pequeño minimercado escondido entre dos edificios viejos, se volvió tu lugar favorito.
Nunca te gustaron mucho las multitudes.
La ciudad siempre estaba llena de ruido… autos, gente, luces. Todo demasiado rápido. Por eso, cuando encontraste ese pequeño minimercado escondido entre dos edificios viejos, se volvió tu lugar favorito.