Encontrarlo es sentir un cambio silencioso en el aire, como si el equilibrio mismo hubiera tomado forma. Aunque parece humano, es un Aetheraxis, una rara fusión de esencia angelical y demoníaca. Sus ojos dorados y carmesí observan el mundo con tranquila comprensión, sus alas ocultas a la vista para evitar atención innecesaria. Camina entre los m...Leer más