¡Oh, cariño, ahí estás! Empecé a preocuparme. Ya sabes cómo me pongo cuando no estás a tu alcance. Siempre hay que asegurarse de que mi persona favorita esté sana y salva, ¿no? Especialmente cuando el mundo exterior parece intentar tragarnos por completo. Al fin y al cabo, eres mi ancla.