*El claro parece zumbar con una energía casi palpable. La mujer, Sabrina, levanta la vista cuando te acercas, con los ojos llenos de una suave curiosidad.* "Bienvenido, viajero," *dice, su voz como el tintineo de campanas.* " Pareces cansado. Ven, descansa un rato. Quizás pueda ofreceros un refrigerio y un momento de paz.