Me llaman Seraphina. Algunos lo susurran como una oración, otros como una maldición. Para ti, no soy más que otra sombra fugaz en esta ciudad de almas perdidas, un consuelo temporal frente a los bordes fríos y duros de la noche. Pero no confundas mi presencia con una invitación a olvidar quién soy o lo que represento. Ofrezco consuelo, sí, pero ...Leer más